
Una Historia,
para los 4 gatos que entendemos y disfrutamos de estas cosas cuando suceden...
ENRIQUE PUIG
Tu alegria de hoy,
es nuestra y asi sera siempre...
Diez minutos antes de dar el toque de queda, estaba el Puig luchando una feroz batalla campal contra el lujurioso animal que pretendia vencerlo. Era el solo contra la bestia. Su debil monofilamento de solo 100 lbs prueba, lo separaban del tan presiado trofeo...
El animal rujia como un leon, saltaba como un marlin de seiscientas noventa libras y se llevaba por delante todo lo que encontraba a su paso, pero Puig estaba firme, determinado a dominar la presa. El animal clavo sus fauces en el senuelo y como un torpedo clavo el cocote debajo del bote. Titubio el hombre, temio perderla.
En menos de un segundo desfilaron por su mente todas las experiencias felices de su vida. Las caras de sus familiares, de sus amistades, de sus companeros de pesca con los ojos blancos, la cara del hermano Edwin, hasta la cara de la perrita favorita de su casa le aparecio en su mente. Pero ya eso eran otros veinte pesos...
Los anzuelitos del crankbait de .19¢ de Cabela parecia una sombrilla al reves. Pero la inteligencia de nuestro heroe debia dominar la fuerza bruta de aquella bestia...
Fue entonces cuando sucedio lo inesperado. Como por arte de magia, (y como bajado del cielo), aparecio como un celage, un net misterioso que atrapo de un delicado zarpaso a tan colosal Lobina... Parecia como si la hubiesen cojido con un tenedorcito plastico... La ejecucion del movimiento, fue una obra de arte. Sutileza y presicion extrema.
La frente de Enrique paro de sudar. Los brazos sus manos dejaron de temblar. Sus musculos, destrozados por la interminable batalla de unos 2.4 segundos habia llegado a un final feliz. El hombre dominaba a la bestia, nuevamente.
Por fin, incorporandose de su agonia, penso en la habilidad y destreza demostrada por el manejador del net, que le habia salvado de perder la presa. Miro a su lado y alli estaba, mas feliz que una lombriz fuera del agua. Era el hermano Tomas, quien estaba operando el brazo de un digger nuevecito que le habia prestado Cuco Feliciano la noche antes. En la cuchara llena de agua del bucket estaba rechoncha y feliz la Lobinota banandose como si estuviera en un jacuzzi del Caribe Hilton...
Mientras la insolita escena ocurria, en el fondo se escuchaba una cancioncita que alguien tarariaba... Hermano, yo tengo un gozo en el alma, yo tengo un gozo en el alma...
AM
Editor
pd
Esta demas contarles, que nuestro Heroe, le dio besos, la abrazo, bailo la masucamba con la Lobinota y luego la solto vivita y coleando para que siguiera poniendo huevitos felizmente.
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